De vez en cuando unas cuantas cosas marcharán mal. Y a pesar de todo muy pocas de ellas seguirán estando mal. La mayoría de las heridas comienzan a cicatrizar prácticamente a partir del mismísimo momento en que se producen. Hasta la más profunda tristeza, la más terrible amargura, se irá apaciguando poco a poco, a medida que la vida siga su curso.
Las cosas que se rompen se reparan o se reemplazan. Las estrategias que no funcionan se convierten en lecciones que te ayudan a descubrir y a desarrollar aquello que sí funcionará. Que las cosas salgan mal no es el fin del mundo. Es, en cambio, el comienzo del camino que te lleva a hacer progresos, a mejorar, es el primer paso hacia un aprendizaje y un crecimiento. Cuando las cosas marchan mal lo que debes hacer es descubrir dónde resultarán más efectivos tus esfuerzos. Tienes la oportunidad de fortalecer tu carácter, tus habilidades, tu perseverancia y la confianza en ti mismo. No esperes, ni temas que las cosas salgan mal. Pero cuando así sea, muévete, ponte en marcha y sigue avanzando.
Si sabes lo que quieres, ve tras ello.
Luis Salesman
El éxito no es producto de la casualidad, requiere un plan
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Por: Ana María el abril 27, 2009
a las 6:52 am
Me gustan mucho los temas de cremiento personal, muchas gracias por brindarme la oportunidad de asceder a ellos
Por: Martha Nora Quintero el enero 21, 2010
a las 4:40 pm